Ilustraciones Cristianas

No te olvides del pato




Había un pequeño niño visitando a sus abuelos en su granja. Él tenia una resortera (honda) con la que jugaba todo el día, practicaba con ella en el bosque pero nunca daba en el blanco. Estando un poco desilusionado, regresó a casa para la cena. Al acercarse a casa, divisó a un pato, que era la mascota de la abuela. Sin poder contenerse, usó su resortera y le pegó al pato en la cabeza y lo mató. Estaba triste y espantado, y todavía en pánico, escondió el cadáver del pato en el bosque. Pero se dio cuenta que su hermana lo estaba observando. Lucrecia lo había visto todo pero no dijo nada. Después de comer la abuela dijo, “Lucrecia, acompáñame a lavar los platos.” Pero Lucrecia dijo, “Abuela, Pedro me dijo que hoy quería ayudarte en la cocina, ¿no es cierto Pedro? Y ella le susurró al oído: “¿Recuerdas lo … Continuar leyendo


Un amigo es aquel que llega cuando todo el mundo se ha ido




“Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor. Solicito permiso para ir a buscarlo”, dijo un soldado a su teniente. “Permiso denegado”, replicó el oficial. “No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto”. El soldado haciendo caso omiso de la prohibición, salió, y una hora más tarde regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo. El oficial estaba furioso: “Ya le dije yo que había muerto!!!!” Dígame ¿Merecía la pena ir allá para traer un cadáver?” Y el soldado, moribundo, respondió: “Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: ¡Estaba seguro que vendrías!”.


Zanahoria, huevo o café




Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro. Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Mirando … Continuar leyendo


Mi padre me escogió a mí




Una vez escuché a un grupo de chamacos que se estaban burlando de un niño de la escuela que era hijo adoptivo. Le dijeron a él, “Tú no eres el verdadero hijo de tu papá.” El se aguantó lo más que pudo, pero al final les contestó, “Lo único que les puedo decir es que mi padre me escogió a mí, pero sus padres no pudieron hacer otra cosa que aceptarlos a ustedes.”


Un pequeño descuido




Juan estaba manejando tarde una noche cuando recogió a un muchacho que le pidió un aventón. Mientras iban en el camino, empezó a sospechar del pasajero. Juan revisó si su cartera estaba segura en el bolsillo de su abrigo que estaba en medio de los dos asientos, ¡pero no estaba ahí! Así que frenó rápidamente, y le ordenó al pasajero que saliera del carro, y dijo, “¡Dame la cartera inmediatamente!” El pasajero lleno de miedo le dio la cartera, y Juan se fue. Cuando llego a casa, le empezó a contar a su esposa de su experiencia, pero ella le interrumpió, diciendo, “Antes de que se me olvide, Juan, ¿sabías que dejaste tu cartera en casa ésta mañana?”.


La fe ilustrada




Un maestro cristiano quiso enseñar de manera más viva y práctica la verdad referida, y saber que la salvación es un don divino que se recibe por la fe. Para este fin sacó de su bolsillo el reloj y lo ofreció “sin dinero y sin precio” al mayor de sus discípulos, diciéndole: “El reloj es tuyo si lo aceptas” Este pensaba que el maestro se burlaba de él y que los compañeros se reirían si alargaba la mano. Así es que por no tener confianza en las palabras del maestro, permaneció sentado y se quedó sin el reloj. Y así continuó el maestro ofreciendo su reloj a casi todos los alumnos; pero ninguno tenía fe en su promesa para recibirlo. Pero al fin, lo ofreció al más pequeño de la clase. Este, sí, extendió la mano, tomó el reloj, dio gracias al maestro y se lo metió en el bolsillo. … Continuar leyendo


Fe para caer




Estaba ardiendo una casa. Todos se habían salvado, excepto un niño, en el segundo piso. La escalera estaba llena de llamas y humo y no había salida sino por la ventana. –¡Papá, papá! ¿Cómo escaparé? –gritaba el niño. –Aquí estoy –gritaba el padre– déjate caer, te recibiré en mis brazos; tírate, Carlitos, yo te recibiré. Carlos salió a gatas por la ventana, pero allí quedó agarrado, porque tenía miedo, sabiendo que era muy largo el trecho hasta la calle. –Suéltate, déjate caer –gritaba el padre. –No puedo verte, papá. –Pero yo si te veo: aquí estoy; ten confianza, suéltate, que yo te salvaré. –Tengo miedo de caer. –Suéltate, tírate –gritaban otras voces–, tu padre te recibirá con toda seguridad; no tengas miedo. Acordándose de la fuerza y del amor de su padre, el niño recobró la confianza y se dejó caer. A los pocos instantes se halló salvo en los … Continuar leyendo


Nuestra maestra no tiene cerebro




Una maestra que no quiero decir su nombre, quiso demostrar a sus niños de primaria que Dios es un mito. La clase ocurrió así: MAESTRA: Hoy vamos a aprender que Dios no existe. (Entonces, dirigiéndose a uno de los niños dice:) ¿Tito, ves el árbol allá afuera? TITO: Si, maestra. MAESTRA: ¿Tito, ves la hierba? TITO: Si, maestra. MAESTRA: Vete afuera y mira hacia arriba y dime si ves el cielo. TITO: (Regresando unos minutos más tarde) Si, vi el cielo, maestra. MAESTRA: ¿Y vistes a Dios? TITO: No, maestra. MAESTRA: Esto es exactamente mi punto. Podemos ver todo lo que existe, pero no podemos ver a Dios porque El no existe. Es un cuento. En ese momento, María, una compañera de Tito, pidió a la maestra si podría hacerle más preguntas a Tito. La maestra, algo sorprendida, accedió. MARIA: ¿Tito, ves los árboles afuera? TITO: Si. MARIA: ¿ves la … Continuar leyendo


El poder de la actitud




Lucas era el tipo de persona que te encantaría odiar. Siempre estaba de buen humor y siempre tenia algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba como le iba, él respondía: “Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo”. Era un gerente único porque tenia varias meseras que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón por la que las meseras seguían a Lucas era por su actitud. Él era un motivador natural: Si un empleado tenia un mal día, Lucas estaba ahí para decirle al empleado como ver el lado positivo de la situación. Ver este estilo realmente me causo curiosidad, así que un día fui a buscar a Lucas y le pregunte: “No lo entiendo… no es posible ser una persona positiva todo el tiempo, ¿cómo lo haces?” Lucas respondió: “Cada mañana me despierto y me digo a mí mismo, Lucas, tienes dos opciones hoy: Puedes escoger estar … Continuar leyendo


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Dios tiene promesas para cada uno de nosotros y en especial para los niños, descubre en este libro aquellos libros que te ayudarán y fortalecerán cada día.
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